La Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria inicia una nueva etapa tras la toma de posesión, el 2 de julio de 2026, de la Junta Directiva presidida por Mercedes Pereira Pía.
El nuevo equipo plantea una hoja de ruta dirigida a reforzar el papel clínico, científico e institucional del farmacéutico de Atención Primaria y a consolidar su contribución a la seguridad, la calidad y la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud.
La Junta de Gobierno está integrada por Mercedes Pereira Pía, como presidenta; Silvia M.ª Reboredo García, como vicepresidenta; Marta Aparicio Cueva, como tesorera; y Regina Sandra Benavente Cantalejo, como secretaria. La Junta Directiva se completa con la representación territorial de las diferentes vocalías autonómicas de SEFAP.
El farmacéutico de Atención Primaria como solución asistencial
La nueva etapa parte de una visión estratégica: presentar al farmacéutico de Atención Primaria no solamente como una profesión que reivindica reconocimiento, sino como un profesional capaz de aportar soluciones ante problemas sanitarios concretos.
El envejecimiento de la población, la cronicidad, la polimedicación, la fragilidad, la complejidad clínica y la participación de múltiples prescriptores hacen necesaria una visión completa y continuada de la farmacoterapia del paciente ambulatorio.
En este escenario, el FAP puede contribuir a detectar riesgos, revisar la adecuación de los tratamientos, favorecer la coordinación entre niveles asistenciales, apoyar las decisiones de los equipos sanitarios y realizar el seguimiento de las intervenciones hasta comprobar sus resultados.
Gobernanza clínica de la medicación
La gobernanza clínica de la medicación constituye uno de los principales ejes de esta nueva etapa. Este concepto no se plantea como un mecanismo de control sobre la prescripción, sino como una forma de ordenar un problema asistencial complejo.
Un mismo paciente puede recibir medicamentos indicados por diferentes profesionales y niveles asistenciales, experimentar cambios de tratamiento después de un ingreso o una consulta especializada y presentar variaciones clínicas que modifican la efectividad o la seguridad de su medicación.
La aportación del farmacéutico de Atención Primaria consiste en integrar esa información, reconstruir la historia farmacoterapéutica, identificar los puntos de riesgo y colaborar con los profesionales responsables para alcanzar decisiones compartidas, seguras y aplicables.
Esta contribución resulta especialmente relevante en procesos como fragilidad, pluripatología, diabetes, insuficiencia cardiaca, anticoagulación, dolor crónico, salud mental, cuidados paliativos, centros sociosanitarios, programas de optimización de antimicrobianos, transiciones asistenciales y utilización de medicamentos de alto riesgo.
Hacer visible el valor que se aporta
Otra de las prioridades será identificar y medir mejor el valor generado por la Farmacia de Atención Primaria. Una parte importante de este valor permanece invisible porque se expresa en acontecimientos que se evitan: una reacción adversa, una caída, una hipoglucemia, un sangrado, una descompensación o un ingreso hospitalario.
Por este motivo, SEFAP trabajará en el desarrollo de indicadores que permitan ir más allá del recuento de actividades y aproximarse a los resultados clínicos, organizativos y asistenciales obtenidos.
La Sociedad también quiere avanzar hacia un modelo más operativo, capaz de transformar el conocimiento científico en herramientas útiles, documentos aplicables, indicadores, proyectos de implantación y propuestas que puedan incorporarse a la práctica clínica y a los espacios de decisión.
Formación, especialización y sostenibilidad
La nueva Junta Directiva considera igualmente prioritario avanzar en la definición de las competencias propias del farmacéutico de Atención Primaria y en un recorrido formativo que garantice su capacitación clínica.
Este planteamiento incluye formación vinculada a escenarios reales, rotaciones adecuadas, tutores FAP, dispositivos docentes acreditables y evaluación de competencias, manteniendo la coordinación con los diferentes ámbitos de la profesión farmacéutica.
La sostenibilidad también formará parte de la estrategia. El uso racional de los medicamentos, la adecuación de los tratamientos y la reducción de intervenciones innecesarias contribuyen simultáneamente a mejorar la atención, emplear mejor los recursos y disminuir el impacto ambiental de la farmacoterapia.
Una SEFAP con mayor capacidad de influencia
SEFAP reforzará su relación con las administraciones sanitarias, sociedades científicas, organizaciones profesionales, universidades, institutos de investigación, gestores y responsables de políticas sanitarias.
El objetivo es consolidar a la Sociedad como referente científico y técnico de la Farmacia de Atención Primaria y trasladar propuestas acompañadas de una definición clara del problema, la solución planteada, los datos disponibles y el valor que puede aportar el FAP.
Diariofarma ha recogido la constitución de la nueva Junta Directiva y las principales líneas de trabajo previstas para esta etapa.