SEFAP sitúa la polimedicación como un reto de complejidad clínica y coordinación asistencial

Mercedes Pereira, presidenta de SEFAP, analiza en ConSalud el papel del farmacéutico de Atención Primaria para anticipar riesgos, resolver problemas farmacoterapéuticos y evaluar resultados relevantes para el paciente.

Fuente: entrevista publicada por ConSalud el 12 de octubre de 2026.
Consultar el artículo original.

ConSalud ha publicado una entrevista con Mercedes Pereira Pía, presidenta de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP), centrada en el crecimiento de la polimedicación y en la necesidad de abordarla como un problema de complejidad clínica, seguridad y coordinación asistencial.

El envejecimiento de la población, la cronicidad, la fragilidad, la intervención de diferentes prescriptores y las transiciones entre niveles asistenciales hacen que la atención farmacoterapéutica sea cada vez más compleja. En este contexto, la polimedicación no debería interpretarse únicamente como un determinado número de medicamentos, sino como una dimensión añadida de complejidad que puede afectar a la efectividad, la seguridad y la capacidad del paciente para gestionar su tratamiento.

Más que contar medicamentos

La polimedicación debe analizarse junto con la fragilidad, las enfermedades, los prescriptores y la capacidad del paciente para manejar el tratamiento.

Una mirada completa

El FAP reconstruye la historia farmacoterapéutica y valora conjuntamente necesidad, efectividad, seguridad y utilización.

Resultados para el paciente

El valor no reside solo en revisar, sino en resolver el problema, prevenir daño y asegurar la continuidad de la información.

El FAP como red de seguridad clínica

La entrevista destaca el papel del farmacéutico de Atención Primaria (FAP) para reconstruir la historia farmacoterapéutica, revisar el tratamiento en su conjunto, identificar efectos adversos, valorar dosis, interacciones y duración de los tratamientos, y comprobar si la medicación continúa siendo efectiva, necesaria y manejable para el paciente.

Esta intervención no se limita a revisar decisiones ya adoptadas. El FAP también puede anticipar riesgos, valorar alternativas y proponer inicios, ajustes, sustituciones o retiradas, siempre en coordinación con el profesional responsable de la decisión clínica.

¿Qué aporta el farmacéutico de Atención Primaria? Pulsa para verlo
  • Reconstruye la historia farmacoterapéutica cuando existen cambios, discrepancias o varios prescriptores.
  • Evalúa el tratamiento completo, no cada medicamento de forma aislada.
  • Detecta y anticipa problemas de seguridad, efectividad, dosificación, duración, interacción y utilización.
  • Propone alternativas y ajustes coordinados con el equipo asistencial.
  • Realiza seguimiento para comprobar si la intervención ha resuelto el problema.

Una revisión orientada a resultados

El artículo subraya la necesidad de avanzar desde la medición de actividad hacia la evaluación del resultado obtenido. No basta con contabilizar informes, revisiones o propuestas: es necesario conocer si el problema farmacoterapéutico fue resuelto, si se evitó un daño, si la intervención se mantuvo y si la información correcta acompañó al paciente en la siguiente decisión asistencial.

Para hacerlo posible se necesitan herramientas compartidas: una historia clínica accesible, información farmacoterapéutica fiable, circuitos de interconsulta y una coordinación efectiva entre medicina, enfermería, Farmacia de Atención Primaria, Farmacia Hospitalaria y Farmacia Comunitaria.

También resulta esencial que la hoja de medicación activa coincida con el tratamiento real, que los cambios realizados durante un ingreso o una consulta especializada se trasladen correctamente y que el paciente conozca qué debe tomar, para qué, en qué dosis y durante cuánto tiempo.

El paciente no debe asumir la fragmentación del sistema

La entrevista pone el foco en una situación frecuente: pacientes que transitan entre diferentes niveles asistenciales con tratamientos modificados, medicamentos suspendidos que siguen apareciendo como activos o nuevas prescripciones que no están disponibles cuando deberían estarlo.

«El paciente no debería cargar solo con las incoherencias del sistema».

La respuesta debe ser una gobernanza compartida de la medicación, con responsabilidades definidas, continuidad de la información y seguimiento hasta la resolución del problema.

La polimedicación necesita, por tanto, una mirada transversal y un profesional capacitado para comprender el tratamiento completo. El farmacéutico de Atención Primaria puede actuar como una red de seguridad clínica para el paciente ambulatorio complejo y contribuir a que cada decisión farmacoterapéutica se traduzca en mejores resultados en salud.

Accede a la entrevista completa publicada por ConSalud.


Leer el artículo original en ConSalud

Deja un comentario

Compartir en :

Registrarse

Rellene el formulario con sus datos y nos pondremos en contacto con usted, cuando su solicitud esté aprobada.