Revisiones de tratamiento colaborativas entre el médico y el FAP: la unión hace la fuerza

Varios autores indican que la colaboración eficaz entre médicos y farmacéuticos se ha demostrado como un factor clave para obtener resultados positivos sobre la farmacoterapia, particularmente del paciente mayor y polimedicado. Sobre esta afirmación inicial, nació la idea de realizar nuestro estudio de investigación.

El hecho es que, las revisiones del tratamiento (RT) farmacológico que habitualmente realizamos en nuestro día a día los farmacéuticos de atención primaria (FAP) a los pacientes mayores, en algunas zonas de nuestro entorno, nos parecía que habían evolucionado localmente hacia un modelo más coordinado y con mayor grado de comunicación con el médico de familia. El feedback de los profesionales con este modelo de trabajo ‘más colaborativo y coordinado’ se percibía como positivo en ese momento, por eso quisimos comprobar que era así.

De esta manera, planteamos un estudio de dos cohortes históricas retrospectivas: una cohorte de grupo control (pacientes a los que se realizó RT estándar por el FAP) vs una cohorte de grupo intervención (pacientes a los que se realizó RT coordinada con el MAP prescriptor).

Tenemos que partir de la base que en todos los pacientes (tanto los de la cohorte de revisiones estándar, como los de la de revisiones coordinadas), se realizaron unas actividades comunes, que son las propias del proceso sistemático de RT (detección de paciente candidato, recogida de datos demográficos, clínicos y farmacoterapéuticos en la historia clínica, elaboración del informe aplicando la metodología de revisión de la SEFAP, emisión de recomendaciones al tratamiento farmacológico y comunicación al médico prescriptor vía telemática).

En los pacientes de la cohorte de revisión coordinada, además de estas actividades, se realizaron reuniones face-to-face con el médico. Una reunión inicial para establecer objetivo diana de pacientes a revisar, y posteriormente una reunión para puesta en común y debate de las recomendaciones propuestas por el FAP. Es decir, este modelo añade un extra de coordinación entre médico y farmacéutico.

¿Cuáles fueron los resultados obtenidos?

Se incluyeron finalmente 181 pacientes (115 pacientes en la cohorte de RT coordinada, y 66 pacientes la cohorte de RT estándar).

  • La edad media fue de 84 años, con una distribución por sexo mayoritariamente femenina (un 78,5% eran mujeres)
  • El 64% eran pacientes institucionalizados en centros sociosanitarios.
  • Se trataba además de pacientes con alto grado de polimedicación (una media basal de 12 fármacos por paciente), con alta comorbilidad (con un índice de Charlson medio de 7) y un elevado número de patologías crónicas (promedio de 7), lo que refleja, por tanto, pacientes con una elevada complejidad clínica.
  • Las patologías más frecuentemente detectadas fueron: la hipertensión arterial (79,6%), las dislipemias (53%), la artrosis (38,1%), la depresión (37,6%) y la diabetes tipo 2 (32%), en la línea de otros estudios llevados a cabo en el ámbito de la Atención Primaria

El impacto de la intervención del FAP se definió como reducción del grado de polimedicación, de Problemas Relacionados con la Medicación (PRM) y de Prescripciones Potencialmente Inapropiadas (PPI) en los pacientes incluidos en el estudio: tres variables que reflejan en cierta manera un menor riesgo potencial de sufrir efectos adversos a los medicamentos, y por tanto una mejora en la calidad de la farmacoterapia del paciente.

Es interesante subrayar que el promedio PRM fue de 4,4 PRM/paciente, siendo los más frecuentemente detectados, aquellos que tenían que ver con la ‘adecuación’ y con la ‘seguridad’ de la prescripción. Es decir, se trataba de pacientes que podían obtener un potencial beneficio de la intervención del FAP. Aunque los datos comparativos con otros estudios son heterogéneos y dependen del ámbito asistencial, nuestro dato de PRM basal se situaba en la línea de otros estudios dentro del mismo entorno.

En este sentido cabe destacar que, en ambos modelos de RT, el impacto ha sido positivo tras la intervención del FAP, observando mejora en las tres variables principales. Si bien, de forma estadísticamente significativa, hemos obtenido mayor grado de reducción en estas variables en el modelo de RT coordinada con el médico, por lo que podemos asumir que el impacto de las RT, tal y como se ha definido en nuestro estudio, es mayor cuando el farmacéutico trabaja en estrecha colaboración con el médico.

Es difícil asumir que nuestra intervención ha impactado de forma directa en la mejora de resultados en salud. En la mayoría de la bibliografía consultada, la evidencia del impacto de las RT sobre resultados en salud, calidad de vida o coste efectividad es muy heterogéneo, probablemente porque estas variables son multifactoriales y a veces no suficientemente sensibles. Se necesitan estudios prospectivos de seguimiento amplio que permitan demostrar la tendencia positiva en resultados en salud observada.

En cuanto a las limitaciones del estudio, si bien, de acuerdo a nuestros hallazgos, la experiencia de colaboración entre profesionales médicos y farmacéuticos reafirma el impacto positivo en la reducción de la polimedicación, es cierto que la revisión farmacoterapéutica por el FAP no ha contemplado la evaluación clínica del paciente. En este sentido, se tiende cada vez más a realizar revisiones de tratamiento centrada en la persona, en la que es determinante realizar una valoración multidimensional integral de las dimensiones clínica, funcional, mental y social del paciente, tal y como indica el Informe de Posicionamiento SEFAP.

Por otro lado, no se realizó un cálculo previo del tamaño de la muestra y, por este motivo, hemos obtenido un desequilibrio entre el número de TR en el modelo coordinado y el número de TR en el modelo estándar; si bien cabe destacar que, al tratarse de un estudio práctico, realizado en condiciones reales y con criterios de selección no muy restrictivos, la aplicación de nuestro modelo colaborativo puede extrapolarse y ser reproducibles de forma sistemática en otras regiones y/o ámbitos asistenciales, pudiendo de esta forma generalizar las conclusiones obtenidas.

¿Qué podemos concluir de nuestros resultados?

  • Las revisiones de tratamiento sistemáticas llevadas a cabo por el FAP en un modelo coordinado con el médico de familia nos han permitido obtener resultados positivos y generar impacto en la mejora de la calidad de la farmacoterapia del paciente mayor polimedicado en el ámbito de la AP.
  • El modelo colaborativo con el médico proporciona mayores tasas de aceptación de las recomendaciones al tratamiento emitidas por el FAP.
  • De este modo, nuestro estudio podría sentar las bases de un modelo de trabajo del FAP más integrado en el equipo multidisciplinar.

Entrada elaborada por Carmen Herrero Domínguez-Berrueta. Farmacéutica de Atención Primaria de la Dirección Asistencial Noroeste de Madrid.

La publicación de esta entrada se ha realizado con carácter personal y no tiene por qué representar la posición de la organización en la que desarrolla su actividad profesional.

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