Paradójicamente, los ejemplos más claros de desarrollo de infecciones relacionadas con la toma de medicamentos son las infecciones secundarias producidas tras el tratamiento con antibióticos, debido principalmente a la eliminación de la flora comensal y al sobrecrecimiento de otros microorganismos, que encuentran una oportunidad de oro de expandirse en el medio. O las infecciones producidas tras inmunización con vacunas vivas atenuadas que, en casos poco frecuentes, pueden ser graves e incluso mortales, con un gran impacto social y mediático a pesar de su extremada baja frecuencia, como el desarrollo de fallo multiorgánico con resultado de muerte tras inmunización con la vacuna contra la fiebre amarilla en el año 2004 .
Revisando la literatura, encontramos más casos:
- un mayor riesgo de neumonía en pacientes con EPOC relacionado con el tratamiento crónico con corticoides inhalados (de ahí la importancia de un correcto diagnóstico diferencial entre asma, EPOC o enfermedad mixta asma/EPOC con el fin de utilizar los corticoides inhalados en aquellos pacientes para los cuales el beneficio supere ampliamente el riesgo de neumonía),
- una mayor predisposición de padecer colitis pseudomembranosa, entre otras infecciones intestinales, relacionada con el uso crónico de inhibidores de la bomba de protones (IBP),
- el desarrollo de infecciones graves (por ejemplo, neumonía) relacionado con el tratamiento crónico con opioides
- el aumento en la frecuencia de padecer infecciones urinarias tras infiltración con toxina botulínica para el tratamiento de trastornos vesicales.
- una mayor evidencia de desarrollo de infecciones en diversas localizaciones relacionada con el tratamiento con denosumab,
- un aumento del riesgo de sufrir fascitis necrotizante del perineo relacionado con el uso de inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa 2 (iSGLT-2).
- la alteración de la serie blanca: neutropenias, leucopenias, agranulocitosis e incluso pancitopenias,
- el propio mecanismo de acción del medicamento, como es el caso de los inmunosupresores o la glucosuria debida a las iSGLT-2 que conlleva un riesgo aumentado de infección de orina,
- la vía de administración, en el caso de medicamentos administrados por vía parenteral: infecciones locales en torno al punto de inyección o sistémicas en el caso de accesos venosos,
- el resultado de cascadas de efectos adversos como por ejemplo, la relajación muscular que producen los antimuscarínicos vesicales que induce retención urinaria y, por ende, se podría relacionar con la mayor frecuencia de infecciones del tracto urinario.