España refuerza la vigilancia del uso de antibióticos en la comunidad con un nuevo sistema basado en BIFAP

Un proyecto liderado por Farmacéuticas de Atención Primaria impulsa una nueva etapa en la monitorización del consumo antibiótico en España

Como muchos ya sabréis, la semana pasada fue la semana mundial de concienciación a las resistencia a los antimicrobianos; uno de los mayores desafíos de salud pública a nivel mundial. En la comunidad, las enfermedades infecciosas siguen siendo uno de los principales motivos de consulta y entre un 15% y un 30% de la población recibe al menos un tratamiento antibiótico cada año. Dado que la mayoría de las prescripciones se realizan en Atención Primaria, este ámbito asistencial ocupa un papel clave en el uso racional de estos medicamentos.

Con el fin de realizar una vigilancia del consumo más útil, el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), coordinado por la AEMPS, ha desarrollado indicadores específicos para monitorizar la prescripción de antibióticos en la comunidad, alineados con la Guía de Terapéutica Antimicrobiana en la comunidad del Sistema Nacional de Salud. Uno de los retos actuales del PRAN sigue siendo mejorar la calidad y la desagregación de los datos disponibles, de modo que se puedan identificar con mayor precisión las áreas de mejora o evaluar el impacto real de las intervenciones.

BIFAP: una base de datos adecuada para la vigilancia del consumo de antibióticos en la comunidad

En este contexto, un estudio reciente (“Antibiotic Use in the Community in Spain: a national surveillance system within the framework of the Spanish Action Plan on Antimicrobial Resistance”; Antibiotics 2025, 14(11), 1071;  https://doi.org/10.3390/antibiotics14111071) ha evaluado BIFAP (Base de datos para la Investigación Farmacoepidemiológica en Atención Primaria) como base de datos para el nuevo sistema nacional de vigilancia del consumo de antibióticos en la comunidad del PRAN.

El análisis, incluyó a más de 9 millones de personas y casi 4 millones de prescripciones antibióticas, obteniendo resultados representativos del consumo de antibióticos por la población española. La comparación entre los datos de BIFAP y los del PRAN mostró una alta concordancia en la mayoría de los indicadores, lo que refuerza la validez de la base de datos poblacional como fuente de información.

En definitiva, BIFAP se muestra como una fuente robusta y fiable para la vigilancia del uso de antibióticos en Atención Primaria. Su integración en el sistema de monitorización del PRAN supone un avance decisivo hacia un modelo de vigilancia más completo, centrado en el paciente y basado en datos reales.

Principales hallazgos del estudio

  • 23,3% de la población recibe al menos un antibiótico al año.
  • Mayor consumo en niños muy pequeños, mujeres y personas mayores de 65 años.
  • Los antibióticos de primera elección (como penicilinas, amoxicilina o fosfomicina) representan solo el 26,5% de las DDD y el 33,9% de los envases dispensados.
  • Los antibióticos de amplio espectro, como amoxicilina-ácido clavulánico, macrólidos, fluoroquinolonas y cefalosporinas de tercera generación, concentran más del 56% del consumo total.

Estos resultados ponen de manifiesto un uso excesivo de antibióticos de amplio espectro y una baja utilización de los de primera línea, alejado de las recomendaciones nacionales e internacionales. Este patrón de consumo evidencia un margen de mejora importante para aumentar la adherencia a la Guía de Terapéutica Antimicrobiana en la comunidad del Sistema Nacional de Salud y la necesidad de reforzar las estrategias PROA (Programas de Optimización de Uso de Antibióticos) en la comunidad.

Implicaciones para la práctica

El estudio aporta información de gran valor para la práctica en el marco de los PROA comunitarios, tanto para la vigilancia del consumo de antibióticos como por la información para la planificación y posibilidad de evaluación de intervenciones:

  1. Apoyo a los equipos PROA. El nuevo sistema de vigilancia, basado en BIFAP, permite un seguimiento detallado de indicadores por edad, sexo y comorbilidad, facilitando la evaluación de la prescripción y del impacto de las medidas implantadas.
  2. Identificación de poblaciones más vulnerables. El mayor consumo en los extremos de edad (0–4 y ≥75 años), grupos además con más comorbilidades y polifarmacia, requiere especial atención por su mayor riesgo de reacciones adversas e interacciones. El FAP puede desempeñar un papel clave en la revisión terapéutica de estos pacientes.
  3. Promoción de la prescripción de antibióticos de primera línea. El reducido uso de antibióticos como penicilinas, amoxicilina, fosfomicina o cefalosporinas de primera generación frente al elevado consumo de otros como amoxicilina-clavulánico o fluoroquinolonas revela un gran margen de mejora. El FAP puede contribuir, mediante la retroinformación de datos de prescripción y la realización de actividades formativas dirigida a los aspectos prioritarios identificados, al aumento de la utilización de antibióticos de primera línea respecto a los de segunda o tercera línea.
  4. Monitorización y comunicación a facultativos y a los equipos PROA. BIFAP permite elaborar informes detallados sobre el perfil de consumo por subgrupos de población atendida. Compartir estos datos con los profesionales sanitarios es una herramienta clave para promover la reflexión y el cambio de comportamiento del prescriptor.

Un avance clave para la vigilancia antibiótica en España

La posibilidad de que el PRAN disponga por primera vez de datos desagregados por edad y sexo supone un avance cualitativo en la comprensión de los patrones de uso de antibióticos en la comunidad. Esta nueva perspectiva permitirá comprender mejor los patrones de prescripción, detectar inequidades, diseñar intervenciones más específicas basadas en datos reales y evaluar el impacto de las estrategias implementadas.

Conocer qué grupos de población y en qué circunstancias consumen más antibióticos ofrece a los profesionales de Atención Primaria y a los responsables sanitarios una herramienta poderosa para orientar políticas antibióticas, implantar estrategias PROA y, en general, reforzar el uso prudente de estos medicamentos en toda la población.

Un llamamiento a la acción desde la Farmacia de Atención Primaria

El nuevo marco de vigilancia que ofrece BIFAP abre una oportunidad para el desarrollo de estudios locales o regionales sobre el uso de antibióticos. Analizar los propios datos de consumo y compararlos con los nacionales permitirá identificar fortalezas, áreas de mejora y oportunidades de intervención adaptadas al contexto de cada zona.

Estas iniciativas no solo refuerzan el papel del farmacéutico en los equipos PROA, sino que también contribuyen a impulsar una prescripción más segura, eficiente y alineada con las recomendaciones nacionales e internacionales, contribuyendo a la lucha colectiva frente a la resistencia a los antimicrobianos en España.

Entrada elaborada por Carmen Marina Meseguer Barros (Farmacéutica de Atención Primaria de la Dirección Asistencial Oeste  del SERMAS, Madrid), María García Gil (Farmacéutica de Atención Primaria Departamento de Salud de Sagunto, Comunidad Valenciana), Itxasne Lekue Alkorta (Farmacéutica de la Organización Sanitaria Integrada Ezkerraldea-Enkarterri-Cruces, Osakidetza), Mª Belén Pina Gadea (Farmacéutica de Atención Primaria del Sector II de Zaragoza, Servicio Aragonés de Salud), María Ana Prado Prieto (Farmacéutica de Atención Primaria del Area  Valladolid Este del SACYL, Castilla y León), Lucía Jamart Sánchez (Farmacéutica de Atención Primaria de la Dirección Asistencial Oeste  del SERMAS, Madrid) y Rocío Fernández Urrusuno (Farmacéutica del Distrito Sevilla, SAS, Coordinadora Científico-Técnica PROA de Andalucía) en representación del Grupo de Enfermedades Infecciosas de SEFAP (GTIAP) 

La publicación de esta entrada se ha realizado con carácter personal y no tiene por qué representar la posición de la organización en la que las autoras desarrollan su actividad profesional.

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