La candidatura plantea una etapa centrada en definir el modelo profesional del FAP, medir su valor en el sistema sanitario e impulsar su integración real en los procesos asistenciales del paciente ambulatorio complejo.
La candidatura de Mercedes Pereira Pía a la Junta Directiva de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria —SEFAP— propone abrir una nueva etapa basada en la claridad estratégica, la utilidad para los socios y la proyección institucional de la Farmacia de Atención Primaria.
El equipo está integrado por Mercedes Pereira Pía, como presidenta; Silvia Mª Reboredo García, como vicepresidenta; Marta Aparicio Cueva, como tesorera; y Regina Sandra Benavente Cantalejo, como secretaria. La candidatura se completa con una amplia representación territorial a través de las vocalías autonómicas.
La propuesta parte de una idea central: el farmacéutico de Atención Primaria no debe presentarse solo como una profesión que reclama espacio, sino como una solución sanitaria para un sistema cada vez más tensionado por la cronicidad, la polimedicación, la fragilidad y la complejidad del paciente ambulatorio.
“No venimos a pedir un sitio. Venimos a demostrar qué problema resolvemos”, resume Mercedes Pereira. “El sistema no compra profesiones; compra soluciones. Y el farmacéutico de Atención Primaria es una red de seguridad clínica para el paciente ambulatorio complejo”.
Ocho líneas para una SEFAP más útil, visible y operativa
La candidatura propone un marco estratégico articulado en ocho líneas de trabajo. La primera será definir con precisión qué es el farmacéutico de Atención Primaria, qué aporta, cuáles son sus funciones nucleares y qué competencias deberían estar reconocidas de forma homogénea en el Sistema Nacional de Salud.
Otra de las prioridades será avanzar en la gobernanza clínica de la medicación, entendida no como control de la prescripción, sino como la capacidad de ordenar un problema complejo: muchos medicamentos, múltiples prescriptores, transiciones asistenciales y pacientes que necesitan una visión completa de su tratamiento.
“Muchos prescriben. Alguien tiene que mirar el tratamiento completo”, señala Pereira. “La gobernanza clínica de la medicación exige reglas claras, circuitos seguros y responsabilidades compartidas”.
La candidatura también plantea integrar al FAP de forma natural en la atención integral al paciente ambulatorio, especialmente en procesos relacionados con cronicidad, fragilidad, pluripatología, insuficiencia cardiaca, diabetes, anticoagulación, dolor crónico, salud mental, cuidados paliativos, centros sociosanitarios, PROA, transiciones asistenciales y medicamentos de alto riesgo.
Hacer visible una necesidad que aún no siempre se demanda
Uno de los ejes diferenciales de la candidatura es el concepto de “necesidad invisible”. La propuesta defiende que muchas necesidades relacionadas con la seguridad farmacoterapéutica no se demandan porque el paciente, el equipo asistencial o el gestor no conocen suficientemente el potencial clínico del FAP.
“Un paciente no puede pedir una revisión farmacoterapéutica clínica si nadie le ha explicado que existe. Y un equipo no va a solicitar una intervención avanzada del FAP si solo lo ha conocido como una figura administrativa”, recoge el planteamiento de la candidatura.
En este sentido, el equipo defiende que el éxito en seguridad muchas veces no deja rastro visible: el ingreso que no ocurrió, la caída que no llegó, la hipoglucemia que se evitó o el sangrado que no apareció. Por ello, una de las líneas centrales será mejorar el registro, la medición y la comunicación del valor real aportado por la Farmacia de Atención Primaria.
De una sociedad instrumental a una sociedad operacional
La candidatura plantea evolucionar hacia una SEFAP más operacional, capaz de transformar conocimiento científico en herramientas prácticas, documentos útiles, indicadores, proyectos de implantación y propuestas que lleguen a los lugares donde se toman decisiones.
“El socio no necesita más ruido; necesita herramientas que le ayuden mañana”, resume el equipo. En esta línea, la candidatura propone revisar el impacto real de congresos, grupos de trabajo, publicaciones, posicionamientos, actividades formativas y relaciones institucionales.
Esta visión se complementa con una apuesta por medir valor real, no solo actividad. La candidatura advierte del riesgo de confundir visibilidad con impacto: muchos inscritos en un curso, muchas visitas en una web o muchos documentos publicados no siempre significan cambio real en la práctica.
“Lo que atrae mide interés. Lo que se aplica mide valor”, defiende Pereira. “No queremos métricas bonitas; queremos mejores decisiones”.
Especialidad, sostenibilidad y futuro profesional
La candidatura mantiene la especialidad como una prioridad estratégica, pero plantea abordarla con realismo técnico. La especialidad, subraya el equipo, no debe entenderse como una medalla profesional ni como una simple cuestión de denominación, sino como una garantía para el paciente.
La propuesta defiende avanzar en un recorrido formativo que reconozca competencias propias de Atención Primaria, rotaciones reales, dispositivos docentes FAP acreditables, tutores FAP, evaluación de autonomía en escenarios reales, reconocimiento de los profesionales actuales y coordinación con Farmacia Hospitalaria y Farmacia Comunitaria sin dilución de identidad.
La sostenibilidad también ocupa un lugar propio en la candidatura. Bajo el enfoque de Farmacia Verde y One Health, el equipo recuerda que la sostenibilidad forma parte natural de la actividad del FAP.
“La farmacia verde no empieza en el reciclaje. Empieza en una prescripción necesaria, revisada y bien utilizada”, señala la candidatura. “Cada vez que reducimos inercia de prescripción, retiramos un medicamento innecesario, evitamos una duplicidad, revisamos un SPD, ajustamos un antibiótico o mejoramos la adherencia, reducimos riesgo, gasto y residuo”.
Referente científico e influencia institucional
La candidatura propone reforzar el papel de SEFAP como referente científico y técnico de la Farmacia de Atención Primaria, con capacidad para generar consenso con administraciones sanitarias, sociedades científicas, organizaciones profesionales, universidades, institutos de investigación y gestores.
En este sentido, la candidatura defiende una arquitectura institucional basada en cuatro ámbitos de trabajo: administraciones sanitarias, sociedades científicas, organizaciones profesionales e investigación, innovación y evaluación.
El objetivo es que SEFAP sea identificada como interlocutor científico de referencia para definir el modelo de Farmacia de Atención Primaria, sus competencias, su integración asistencial, su contribución a la seguridad del paciente y su aportación a la sostenibilidad del SNS.
“Queremos construir una carpeta clara y defendible para llevar debajo del brazo cuando hablemos con gestores, administraciones, sociedades científicas y órganos de decisión”, concluye Pereira. “Una carpeta que diga: este es el problema, esta es la solución, estos son los datos y este es el valor que aporta el FAP”.